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sábado, 10 de diciembre de 2011

Campaña Give me 5 para los libreros


Es frecuente encontrarnos con críticas al mundo editorial que llegan desde todos los sectores: inmovilismo, falta de reacción ante lo que llega, política de precios incomprensibles, no apostar por el libro digital, no tener en cuenta errores ajenos y conocidos de las industrias musical y cinematográfica ni aprender de ellos....

Por eso cuando uno se encuentra con noticias como el lanzamiento de Give Me 5 piensa que no todo está perdido.

La iniciativa parte de Pensódromo 21, centrándose en la búsqueda de un nuevo concepto de edición integrada en el nuevo entorno del libro digital.

 La idea consiste en que por una tarifa plana de 50 euros mensuales, el librero que desee unirse a la iniciativa recibirá una serie de códigos que podrá compartir con sus clientes de modo que estos tengan acceso, de forma gratuita, a la descarga de cualquiera de los cinco libros que cada mes se ofrecerán.

Según cuenta José Antonio Millán en su blog, Libros y Bitios
el 50% de esos 50 euros se repartirá a partes iguales entre los cinco editores que proporcionen el libro: 5 euros por título y mes (de donde luego ellos tendrán que pagar derechos al autor).
El objetivo de esta campaña es que mediante estas ofertas gratuitas para los lectores y que cuestan relativamente poco dinero a los libreros se fomenten las visitas y las compras en las librerías, con lo que se pueda llegar a crear un nuevo canal comercial con la red editorial en el que participen todos los actores implicados: libreros, editores, lectores...

Deseamos la mejor de las suertes a esta propuesta de la Comunidad de Editores y esperamos que llegue para quedarse y pueda lograr sus objetivos. Todos ganaríamos con ello.

Nota: Este artículo fue publicado originalmente en ZonaeReader, todos tus libros en uno.

martes, 7 de septiembre de 2010

Visión apocalíptica versus versión optimista

En el blog de Qué Leer he encontrado un artículo de su director Antonio G. Iturbe en el que hace una defensa de las librerías (¿Librerías? Sí, gracias?).

En líneas generales estoy de acuerdo con lo que comenta, a mi también me gustan las librerías, en alguna ocasión ya lo he comentado, pero tengo muy claro que tienen que reinventarse. O eso o morir.

Sin embargo lo que más me ha llamado la atención es uno de los comentarios que hay en esa entrada del blog, lo firma Alberto y expone una visión un tanto apocalíptica del futuro...

Año 2012 – La venta de libros digitales supera con creces a la de papel. Cuatro millones de esclavos negros fallecen en las minas de El Congo a causa de la extracción en condiciones inhumanas del Coltán necesario para atender a la demanda de fabricación de equipos que posibiliten la lectura electrónica. Resultado: se cambian vidas de árboles por vidas humanas para mejora del primer mundo. Tornamos savia por sangre. La piratería de libros electrónicos se extiende. Los formatos PDF o doc. permiten descargas libres y sencillas. Miles de páginas ofrecen libros gratuitos. Por cada bajada legal, se descargan más de 150 ilegales y el ritmo sigue creciendo. Todos desean tener acceso a la cultura gratis. Comienza el descenso de beneficio de las grandes editoriales, que la única solución que ven, es editar los libros en China. Libros a muy bajo coste, para poder competir con el libro digital. Cierre de imprentas. Las editoriales españolas se tambalean.

Año 2013 – Comienzan a cerrar las pequeñas librerías. Miles de dependientes son despedidos. Las grandes superficies reducen considerablemente su espacio para librería, como ya hicieron con la sección de música (ya inexistente). Las distribuidoras se unen buscando una forma de subsistir. Editoriales pequeñas echan el cierre, lo que arrastra también a empresas de impresión, que reducen efectivos en plantilla. Autores noveles pierden su oportunidad de darse a conocer y triunfar a través de la editorial. Sólo pueden ser conocidos a través de blogs y videos caseros en youtube. Nadie invierte en ellos. Con la desaparación de editoriales en papel son despedidos miles de ilustradores, maquetadores, diseñadores de portadas, correctores de estilo, agentes de marketing, publicistas, etc.

Año 2014 – Los jovenes autores ven las puertas cerradas de forma definitiva. Todos quieren publicar pero las ventas resultan mínimas, ya que no se encuentra la forma de frenar las descargas piratas, que aumentan hasta límites insospechados. Librerías de nivel medio empiezan a cerrar. Más gente a la calle. Varias distribuidoras siguen sus pasos. Las ventas en papel son paupérrimas. Debido a los actos piratas, comienzan a aparecer obras “manipuladas”. El Quijote 2.0 será un éxito. En ella, Sancho Panza, (ahora rebautizado Pancho Panza para la zona iberoamericana) se acostará con Dulcinea y posteriormente con Don Quijote, que decide montar una discoteca entre los molinos de viento y reparte pastillas de speed entre los pueblerinos (Bálsamo de foie-gras, le llaman). Dicha obra la leen más veinte millones de personas y su autor, un muchacho chileno desconocido, no ve un solo euro. El caso es que en varios exámenes de literatura, los alumnos ignoran la realidad de la obra y citan al autor de la red. Ignoran quién es Miguel de Cervantes.

Año 2018 -El libro en papel empieza a decir adios. Las distribuidoras han cerrado. Existe una única opción que fija el precio que le apetece. Los internautas continúan bajando libros en pdf. pero desde el año 2014 apenas se editan cosas nuevas, ya que las descargas reducen tanto el beneficio que los únicos que publican son autores conocidos, a razón de una novela por año. Al no pasar por cribas o procesos profesionalizados las nuevas novelas autoeditadas en la red resultan de escasa calidad literaria.

Año 2020 – La cultura del libro electrónico se adueña del mercado. Ya no existe el libro en papel. Los gobiernos han realizado, sin suerte, grandes inversiones contra la piratería. Aparecen obras de Benito Pérez Galdós, José Saramago y Paul Auster con faltas de ortografía y finales que no tienen nada que ver con las obras originales. En el Congo siguen muriendo más y más personas ya que los equipos electrónicos siguen evolucionando y se necesita más coltán.

Año 2022 – Ante la imposibilidad de frenar el fin de la cultura literaria, los gobiernos de varios países contratan a ciertos autores destacados para que escriban según determinadas pautas. De este modo se intentará controlar a la población para que sólo lean lo que ellos consideren apropiado. Los que soñaban con escribir y poder vivir de ello ya no existen. Se dan casos de un autor que se autopublica una zaga de ciencia ficción en su web con 120 descargas legales y dos milones y medio de ilegales. Otros aprovechan la ocasión y venden camisetas y motivos de sus personajes sin que éste vea un euro.

En fin, amigo, quizás esto pueda parecer exagerado, pero te diré que simplemente me he basado en la experiencia de la música. Hace quince años, Alejandro Sanz vendía millones de discos, ahora un musico sufre para que se le de un disco de oro o plata. Ya sólo son descargas, y la mayoría piratas. Cada vez aparecen menos fenómenos musicales, sí, más diversidad, más facilidad para hacer música y colgarla en twitter o donde te de la gana, pero, ¿para qué? ¿Para que un millón de amigos te digan que bueno eres y sigas malviviendo?
Por favor, ahora haz tu el ejercicio contrario, dibujame (sin obviar los flagrantes actos de descargas piratas) el futuro para dentro de diez años. Cultura libre por este camino…Cultura muerta. Es así de simple.
Un abrazo

Lo cierto es que tras leer el comentario me he planteado si para mi conciencia no sería mejor devolver a Amazon mi lector electrónico...

Año 2012 - Libranda escucha a los usuarios y decide mejorar el proceso de compra, además ha añadido novedades a su extenso catalógo ha pasado de 2000 libros a 2500, entre las novedades figuran obras de Cervantes, Lope, Quevedo, Gongora, Clarín... (los descargaron de una página que los ofrecía libremente, sin derechos de autor y tras maquetarlos de nuevo los ofrecen a precios "altamente económicos".

Año 2013 - Cierran librerías, librerías que nunca estuvieron dispuestas a cambiar el modelo de negocio. Pero otras funcionan con notable éxito, son aquellas que apostaron por el cambio antes de que fuera demasiado tarde, fomentan clubs de lectura, se convierten en pequeños centros culturales, se organizan encuentros y tertulias con escritores unas veces conocidos y otras desconocidos, allí puedes tomar un café mientras hojeas los primeros capítulos de algunos libros en tu lector, charlas con el librero que no es sólo un dependiente que vende, sino que te asesora, te recomienda y al final consigue que te lleves no uno sino tres libros a un precio asequible.

Año 2014 - Muchas librerías, editoriales, distribuidoras han cerrado. Algunos autores pasan al ostracismo, pero otros que se han adaptado a los nuevos tiempos, que tienen su blog, presencia en las redes sociales siguen teniendo éxito. No sólo eso sino que jovenes que se dedican a la informática encuentran sus primeros trabajos como diseñadores de portadas para los libros, maquetadores -aunque hay autores que trabajan con Lyx y casi no lo necesitan ;)-, desarrolladores de páginas web para las nuevas e-editoriales y los nuevos e-autores y ingenieros que mejoran día a día el software para los libros electrónicos...

Año 2018 - Los libros en papel siguen existiendo, porque libros infantiles con ilustraciones, páginas que salen, entran, se mueven aún no se han conseguido emular en los lectores electrónicos. Además hay libros de Geografía, Arquitectura, Arte, Moda... que se editan en papel couché a todo color y que los lectores electrónicos no llegan a superar, aunque todo se andará.

Año 2020 - Los libros electrónicos siguen mejorando, los OCR han llegado a un punto de perfección inimaginable hace 10 años, crecen por doquier grandes comunidades de lectores dispuestos a subsanar los errores y erratas que se encuentran en libros electrónicos que se digitalizaban diez o quince años atrás, algunos incluso por las propias editoriales que simplemente escaneaban sus fondos y los convertían a pdf sin revisarlos mínimamente.

Año 2022 - Los últimos estudios confirman lo que se esperaba, gracias al auge de los libros electrónicos, la desaparición de Libranda (fue en el 2013), y una espectacular bajada de los precios de los libros (los autores ganan mucho más vendiendo a un precio diez veces inferior al que había hace unos años), la piratería deja de tener sentido. La facilidad para adquirir los libros con dos simples pulsaciones en el lector electrónico hace que buscar en los foros y usar gestores de descargas sea más complicado que la compra misma (Amazon comenzó a hacerlo hace más de diez años, pero distintos problemas con los gobiernos de uno y otro signo, las gestoras de derechos de autor y demás no permitieron que empresas como Amazon llegaran a España hasta hace 2 años). El índice de lectura de niños, jóvenes y adultos en España empieza a ser comparable al del resto de Europa.

Nota: alguna de las ideas que he utilizado aquí están tomadas de un comentario publicado por Isidro en el foro de ZonaEbook en referencia a los precios que deberían tener los ebooks.

Esto no ha sido más que un pequeño ejercicio de imaginación, un pelín de ironía e intentar ver las cosas de una manera más positiva, si no hiciéramos así las cosas quizás deberíamos ir pensando en volver a los tiempos de los amanuenses...

viernes, 13 de agosto de 2010

El futuro de las librerías

Desde hace algún tiempo, y últimamente cada vez más, (error500.net)  se habla del incierto futuro de las librerías. Creo que a todos nos resulta bastante evidente que el futuro de las librerías no pasa por tener los libros expuestos en las estanterías esperando que llegue un cliente a comprar. Algo más habrá que hacer...

En cualquier caso, en este país somos muy dados a demonizar y así no será extraño empezar a escuchar en breve que se están cerrando librerías debido a la irrupción del libro electrónico. Eso no es cierto -y menos en España-, aquí el libro electrónico hoy en día no deja de ser algo residual, pero las cosas están cambiando, y muy rápidamente. Habrá que buscar otros motivos, querer competir contra las grandes cadenas como Fnac o El Corte Inglés con catálogos enormes comparados con la librería del barrio, los problemas de los libreros para vender incluso los libros de texto puesto que no pueden competir contra las ofertas de hipermercados o las ventas en los propios centros escolares..., pero no es de eso de lo que ahora iba a escribir.

Tampoco pretendo abrir un debate sobre si es mejor o peor el libro electrónico o en papel, las posiciones de unos y otros son conocidas y difícilmente harán cambiar a uno u otro de bando. El futuro nos dará la respuesta (yo apuesto por el electrónico, quede claro) pero lo importante para las librerías será saber si allí podrán seguir teniendo un negocio rentable, ¿podŕan seguir vendiendo libros ya sean de papel o electrónicos? No nos engañemos hoy hay gente que puede defender la idea del romanticismo del papel, supongo que más que nada porque lo sentimos muy cercano, muy especial, pero los que hoy son niños no tienen esa experiencia, y probablemente no la tendrán nunca. Eso no es malo, es simplemente que hoy las cosas ya no son como eran ayer.

La terca realidad nos dice que las librerías tienen que adaptarse a los nuevos tiempos. He pensado en todas las librerías que hay en mi pueblo y siendo benévolo sólo se me ocurre que dos de ellas pueden tener un cierto futuro, una porque es la típica librería en la que uno se siente cómodo, puede hablar con los libreros, dejarse aconsejar (pero ojo, hoy ni siquiera tiene página web -o al menos yo no he sido capaz de encontrarla-), la otra es una librería infantil y juvenil, esa si tiene página web pero lo que la diferencia de otras librerías es que ha conseguido convertirse en un punto de encuentro, organiza continuamente actividades para los chavales, exposiciones, cuentacuentos... y por ahí puede conseguir algo.


Lo que no pueden pretender las librerías en general y las pequeñas en particular es convertirse en una copia en pequeño de lo que nos ofrece el hiper o El Corte Inglés por poner un ejemplo. Necesitan buscar un espacio propio, unas características que las hagan diferentes, tendrán que apostar por las pequeñas editoriales, por autores jóvenes o desconocidos, por una relación más directa con el cliente, por ofrecer cosas que hoy no ofrecen, deben ser lugar de intercambio, lugar de encuentro, lugar de promoción y así serán también lugar de venta. Y ahí los consumidores también tenemos cosas que ganar.



De todos modos hay libros que se seguirán vendiendo en las librerías, los libros con ilustraciones, libros infantiles, libros antiguos, todos aquellos, en definitiva, en los que la experiencia con los lectores electrónicos no sea tan placentera, tendrán su campo abierto. Las editoriales también deben explorar y explotar líneas nuevas de negocio, pero para eso hay que estar dispuesto a cambiar. ¿Lo están hoy? Las grandes parece que no.


Hace unos días hablamos por aquí de los problemas de Barnes & Noble, bien, acepto que soy útopico, pero personalmente creo que las pequeñas librerías independientes, si quieren, pueden estar mejor preparadas para sobrevivir que estos gigantes. Quizás el futuro esté en los pequeños editores, en las pequeñas librerías que apuestan por jóvenes lectores exigentes, esos mismos lectores que hoy empezamos a usar lectores electrónicos, pero que seguimos estando dispuestos a leer en papel. A nosotros lo que nos gusta es leer.