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sábado, 21 de abril de 2012

El callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz

El ir a una librería de un país árabe (pongamos por caso Jordania, que me viene más al pelo) y ver que junto al mostrador el librero o editor ha colocado la bibliografía completa de Naguib Mahfuz, su razón de ser tendrá. Mis clases de literatura árabe y alguna que otra entrada de algún arabista enamorado de Egipto me sirvieron para saber que, efectivamente, Mahfuz es considerado uno de los mejores escritores árabes contemporáneos, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1988. Sin embargo, nunca había leído ninguna obra suya. Podría haber ido al grano y empezar por alguno de los libros que componen la trilogía que le servió para ganar el Nobel. Pero no, comencé por El Callejón de los Milagros.



Sinopsis (extraída de Lecturalia): "Una panadera que acosa a su esposo, un vendedor de caramelos, una alcahueta y un dentista, un comerciante, la joven Hamida, hermosa, pobre y ambiciosa... Todos ellos integran el peculiar universo del callejón Midaq, en el corazón de El Cairo. Ahí se encuentra un café donde la radio ha sustituido a los poemas y donde los hombres se reúnen para su cotidiana ceremonia del té. La calle, con su sórdida meseria y sus mil colores, es el testimonio de una apasionante trama que expresa las contradicciones humanas".




Opinión personal: Mahfuz publicó El callejón de los milagros en 1947; la obra más conocida de Ala Al-Aswany, El edificio de Yacobián (de la que ya se publicó una reseña en este blog), vio la luz en 1957. Ambas son obras casi idénticas que han sabido describir con lujo de detalles el Egipto colonial (Naguib Mahfuz) y el poscolonial durante el mandato de Abdel Nasser (Ala' Al-Aswany): el día a día de la clase baja, su pesimismo y desaliento por no poder escalar a una posición social mayor y su recelo ante los privilegios y los lujos de la clase poderosa. Drogas, prostitución, homosexualidad y picardía: elementos presentes en la cultura árabe, aunque algunos se empeñen en afirmar que son "made in the West and imported to the Middle East". 

Leyendo las dos obras, uno puede apreciar la evolución que la población egipcia ha experimentado desde la desintegración de Imperio Otomano y la posterior colonización de Egipto por parte del Reino Unido hasta el día de hoy, pasando por la independencia de Egipto y los mandatos de Abdel Nasser y Al-Sadat. Una población que vio en Occidente la solución a sus problemas, el renacer de Egipto tras años bajo dominio turco, para, poco a poco, caer en un desaliento y desesperanza generalizados, provocados en parte por los gobiernos locales y las potencias colonizadoras, de cuyo culmen se hicieron eco todos los medios de comunicación el 25 de enero del pasado año. 

A diferencia de la obra de Al-Aswany, la trama de El callejón de los milagros me pareció muy lenta y con poca acción. No fue hasta casi al final del libro (página 157 de las 220 que la componen según mi ebook) cuando Mahfuz añadió unas pequeñas dosis de intriga y acción que, considero, agilizaron la lectura.

Un buen libro para aquellos que sientan atracción por Oriente Próximo, en general, y Egipto, en particular. Podríamos decir que El callejón de los milagros es el plato entrante, ligero, sin muchas calorías, al que sigue la saga ganadora del Premio Nobel y que, esperemos, nos dejen "llenos y satisfechos", sin ganas de postre. 

Valoración: 3,5 sobre 5.

miércoles, 18 de enero de 2012

El edificio de Yacobián - Ala'a Al Aswany



En el marco de la política internacional, la Primavera Árabe ha llenado portadas de periódicos de todo el mundo, acaparado boletines informativos y colapsado redes sociales como Twitter y Facebook con sharings y comentarios. Tras la sublevación del pueblo tunecino, le tocó su turno a Egipto, gobernado por Mubarak desde el año 1981. El 11-S, acaecido en el 2001 y, diez años más tarde, las revoluciones árabes han puesto el mundo árabe y, en especial, el Islam en el ojo del huracán informativo por los tan necesarios cambios políticos, sociales y económicos que la región lleva pidiendo a gritos en silencio desde hace décadas. 

Puede parecer el rollo de siempre, pero la imagen que, en términos generales, tiene Occidente del mundo árabe (y viceversa) es completamente errónea. Las culturas, las creencias religiosas y las lenguas diferen de un país a otro, de un continente a otro, pero la naturaleza del ser humano es la misma allá donde vayamos; en torno a este tema gira mi propuesta literaria. 

Sinopsis (extraída de Maeva): una novela construida como un mosaico donde las vidas de los personajes se cruzan y se separan ante la mirada compasiva y sin perjuicios del autor. Construido en 1934 en una de las principales avenidas del Cairo, el Edificio Yacobián es al mismo tiempo una imagen representativa de los últimos setenta y cinco años de la historia de Egipto y una radiografía de la sociedad egipcia contemporánea. Cada piso parece representar un estrato de la sociedad y por la novela vemos desfilar a los habitantes más variopintos: aristócratas decadentes, hombres de negocio, políticos corruptos, pobres de solemnidad que ocupan la azotea del edificio, un escritor gay... Alaa Al Aswany ha reunido en su edificio un auténtico microcosmos de la sociedad de su país, lo cual le permite tratar temas candentes en un país lleno de contrastes, como la corrupción de las instituciones, la discriminación de la mujer o las dificultades de los jóvenes para ascender en la escala social.


Opinión personal: por recomendación de una gran amiga, me hice con un ejemplar electrónico de este título, al que le hinqué el diente una vez terminados los exámenes. Me enganchó de tal manera que lo terminé en dos noches; la culpa la tuvo la fluidez del lenguaje (gracias Álvaro Abella por tan fantástica traducción), la intriga con que nos deja el autor para rápidamente cambiar de piso, así como las historias tan duras y tan extravagantes que a veces se confunden con la realidad. Como decía al principio, la naturaleza del ser humano es la misma en cualquier parte del mundo, independientemente de la cultura o religión reinantes. El alcohol, las drogas, el abuso de poder, el sexo no son un invento de Occidente, sino que ahí están vayamos donde vayamos, sin importar tampoco la época en que nos desplacemos. Me impactó la claridad y espontaneidad con que Al Aswany describe El Cairo, una ciudad que se embriagó de la cultura occidental procedente de Reino Unido y Francia pero que, pasados los años, se levantó resacosa y desconcertada, preguntándose: ¿el modelo occidental es garantía de un estado democrático? ¿Es el estado islámico una alternativa a este modelo?"

Por temas de traducción, así como para mantener el local flavour de la obra, el traductor deja vocablos en árabe transcritos al alfabeto latino, pero ¡que no cunda el pánico! El traductor incluye al final de la obra un pequeño glosario explicando el significado de las palabras transcritas.

Buscando en internet, he podido comprobar que la obra se llevó a la gran pantalla y a la televisión. Tal vez sean manías mías, pero me opongo a ver una película si antes he leído el libro. Con el acaecer de los acontecimientos, uno le pone cara a los personajes y, en la gran mayoría de los casos, no coincide con la que escoge el director de la película. Por mi parte, prefiero quedarme con la imagen personal de los personajes que mi imaginación ha ido creando según pasaba de página.

Valoración personal: 4,5 sobre 5.

Esta entrada es mi pequeño homenaje a todos aquellos que durante meses salieron a las calles de El Cairo, hace ahora casi un año, para protestar y gritar basta ya ante la situación de corrupción y el abuso de poder por parte de los dirigentes políticos. 


Ya que soy de las que piensan que la literutura, además de evadirnos de la realidad, sirve de medio de transmisión de culturas, creencias e ideas distintas de las nuestras, he querido invitaros a nadar entre las aguas de la inmensa cultura árabe. 

Gracias a José Luis por darme esta oportunidad de haceros llegar cómo se vive y se piensa en esta parte del mundo.

Saludos.