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lunes, 9 de abril de 2012

Reflexiones (unas más) sobre el precio del libro electrónico

Mucho se ha hablado y más que se hablará sobre el precio de los libros electrónicos. Quede claro, antes de seguir leyendo, que desde aquí voy a ofrecer el punto de vista de un lector que ni tiene, ni debe coincidir con lo que sobre este mismo asunto se opinaría desde una editorial o lo que pueden pensar al respecto los propios autores.

Es este un tema en el que resulta fácil, muy fácil, caer en la demagogia y posiblemente este artículo no esté exento de ella, aunque aseguro que no es esa mi intención por lo que intentaré únicamente ceñirme a mi experiencia como lector y comprador de libros electrónicos e intentaré dejar de lado todos los prejuicios previamente adquiridos.

Podríamos empezar hablando sobre cuál es el precio que nos gustaría que tuviera un libro, pero en ese caso ya estaríamos partiendo de un error de base, hablamos del precio que nos gustaría y evidentemente todos nos iríamos a la horquilla más baja posible.

Por lo pronto voy a comenzar fijando tres horquillas de precios, entre 0 y 5 euros, entre 5 y 10 euros y por encima de los 10 euros. Son unos intervalos totalmente subjetivos y evidentemente cualquier otra clasificación es igual de buena y respetable.

Libros electrónicos por encima de los 10 euros. Considero que solo tiene sentido para best-seller, pero best-seller en el sentido más estricto de la palabra, me refiero con esto a libros con tiradas inmensas y que prácticamente tienen garantizado vender un alto número de ejemplares (premios Planetas y autores más que consagrados, ni mejores ni peores simplemente autores que venden el libro desde antes de que esté escrito, tipo Carlos Ruiz Zafón, Arturo Pérez Reverte, Ken Follet, supongo que lo próximo de María Dueñas, etc.).
He dicho que tiene sentido, pero eso no significa que yo lo considere un acierto ni la estrategia más apropiada ni por supuesto lo más recomendable. Además si la editorial considera que este precio es el más apropiado debería pensar en mantenerlo solo durante un tiempo mínimo, lo que dure la promoción más intensa del libro, no más allá de 2-4 meses. Pero aquí surge el primer problema, ¿estamos los lectores, en general, dispuestos a pagar una cifra de dos dígitos por un libro electrónico? Y la respuesta es no, un no rotundo. 


El último libro de Lorenzo Silva salió en digital al tiempo que en papel a un precio de 9,99 euros, solo un céntimo más seguramente habría supuesto un menor número de ventas y es que los consumidores nos movemos por impulsos e impresiones, la diferencia entre 9,99 y 10 es mucho mayor que el céntimo real que las diferencia.

Si nos vamos a los libros electrónicos más vendidos en Amazon España nos encontramos que a la hora de publicar esta entrada el primer por encima de este precio es Las horas distantes de Kate Morton en el puesto 18. Si nos vamos a la página de Fnac, con el fin de evitar libros autopublicados por ejemplo, encontramos ese mismo libro en el tercer puesto, Cuando pase tu ira, de Asa Larsson en el puesto número 7 y El jardín olvidado, también de Kate Morton en el puesto número 10. Es decir sólo tres libros entre los 10 más vendidos tienen un precio superior a 10 euros. Seguramente esto tenga algún significado.

Hace sólo unos días dejaba en Google+ un comentario sobre mis próximas lecturas para este mes de abril, y un amigo preguntaba por uno de los libros y sobre dónde conseguirlo. Mi respuesta era ofrecer dos opciones, las páginas amigas o cualquier librería online. El problema era el precio: 13,29 euros en el lugar más económico. Su comentario era más que elocuente, si el precio es de una cifra lo compraré. Por cierto que en tapa blanda, a partir del 15 de mayo el precio será de 6,95 euros. ¿Alguien lo entiende?

Libros electrónicos entre 5 y 10 euros. Este precio empieza a tener sentido. Posiblemente es la horquilla más lógica cuando hablamos de escritores más o menos conocidos y además sería un precio que los lectores estaríamos dispuestos a pagar... si la industria editorial y adláteres de alrededores no hubieran estado dando palos de ciego durante años, poniendo trabas al desarrollo del libro electrónico y haciendo que la tan denostada piratería terminara por ocupar un lugar importante en el mundo del libro. Digo esto porque los lectores nos hemos acostumbrado a conseguir gratis (y además con más facilidad) libros que o bien nunca han estado disponibles en formato digital o bien tenían precios incluso superiores al de las ediciones en papel.
Aunque he señalado el precio entre 5 y 10, lo cierto es que los 6 euros (aún se sigue pensando en las famosas 1.000 pesetas) marcarían la frontera de decisión.
Ayer mismo en Erwartungshorizont, el blog de Ana Rollán, dejaba un comentario en una reseña que ella acababa de publicar sobre un libro, El tiempo mientras tanto, de Carmen Amoraga, finalista del Planeta en 2007 2010 (gracias Ana por la corrección) y terminábamos hablando del precio de los libros. Ya no es una novedad, y resuelta que en edición de bolsillo cuesta solo 1 euro más que en formato electrónico. Estoy convencido que a mitad de precio se vendería muchísimo más...


En este punto quiero señalar a Sinerrata Editores una editorial exclusivamente digital. Hace unos días hablaba en Lector-e de su primer lanzamiento y Roberto Blaugir dejaba un comentario bastante contundente: Empiezan mal: un poco caro el libro...
Supongo que tiene mucho que ver con la idea esa de la que hablaba más arriba, pero un precio de 7,99 euros para una novedad me parece que entra dentro de lo lógico, más teniendo en cuenta que no se trata de un libro autoeditado y supongo que el trabajo de maquetadores, correctores... habrá que tenerlo en cuenta, pero de esto hablaré un poco más adelante. Amalia López, editora de Sinerrata hablaba en una entrevista en el blog Sin Tinta, de El País, de los criterios que había seguido la editorial para fijar ese precio a sus libros, copio aquí su respuesta textual (las negritas son mías) porque creo que está basada en el sentido común:
Nuestra política de precios se basa en dos pilares: un precio ajustado para el lector y un precio justo para el autor. Creemos que el libro electrónico ha de tener precios más bajos que el libro de papel, y no tanto por el ahorro que pueda suponer el carecer de gastos de impresión y almacenaje, que no es tanto en realidad y además se sustituye por otros distintos, sino porque es evidente que su valor como objeto tangible desaparece. Más aún si, por el hecho de adquirirlo a través de determinadas plataformas y puntos de venta con sistemas de protección propios merman el derecho a la propiedad del lector sobre el libro, lo que nosotros tratamos de evitar distribuyendo nuestros libros sin DRM, aunque estamos sujetos a que algunas de estas plataformas aún no los vendan sin él, por ahora. Pero, aunque nos parece estupendo que autores y editoriales pongan precios por debajo de los 3 euros a sus ebooks, nosotros también creemos que el trabajo del autor más todo el que se lleva a cabo en la editorial, como el diseño, composición, corrección, edición… tiene un valor que también debe estar reflejado en el precio. No obstante, no valdrá lo mismo una novedad que los libros que ya lleven tiempo en catálogo, los precios irán evolucionando con el tiempo.
Libros electrónicos entre 0 y 5 euros. Amazon puede gustar más o menos, empieza a tener su legión de fanboys al estilo Apple pero también surgen los detractores al estilo de lo que sucede con Microsoft, pero sí hay que reconocerles algo: son los que han hecho que las ventas de libros digitales despeguen de una vez por todas en España y uno de los motivos fundamentales es que el proceso de compra es el mejor y más sencillo de cuantos existen. Clic en el libro y libro dispuesto para la lectura en segundos.
Además han conseguido que autores rechazados por editoriales o incluso los que nunca habían mandado su manuscrito a nadie tengan un escaparate para ofrecer sus obras de manera sencilla y cómoda. En El blog de Magnus Ingaldsen hablaban hace no demasiado de la Generación Kindle y creo que es una auténtica realidad.

Todo esto para los lectores también ha supuesto una enorme ventaja, la de poder encontrar libros a precios más que asequibles, pero también tiene su lado oscuro y negativo del que no quiero dejar de hablar. Surgen como setas libros que nunca habrían visto la luz, unos son mejores y otros peores, eso también pasa con los impresos en papel, pero en algunos casos nos encontramos con que la maquetación es muy deficiente, otros están plagados de erratas por doquier y eso por no hablar de otros que dejan muy a las claras que no han sido ni releídos por el propio autor o alguien de su confianza que pudiera señalarle esas incorrecciones que tan desagradables se nos hacen a algunos lectores (incluso a los que no nos consideramos demasiado exigentes).

En cualquier caso poner los libros a estos precios no garantiza al autor que sus libros no vayan a ser pirateados, alguno puede pensar que es lo mismo piratear un libro de 15 euros que otro de 1 euro, es una opinión respetable aunque yo no la comparto.

Os cuento ahora mi experiencia personal:
Antes de la llegada de Amazon a España había comprado muy pocos libros electrónicos por dos motivos fundamentales: uno era el precio, el otro, aún más importante, es que la inmensa mayoría de los libros venían con el dichoso DRM y los usuarios del Kindle no lo teníamos fácil (lo pongo en cursiva porque una simple búsqueda en Internet nos permitía despiojar el libro).
Recuerdo que la primera compra que realice fue la serie Bevilacqua-Chamorro de Lorenzo Silva (6 libros sin DRM por 15 euros).
Hace un momento acabo de entrar en mi cuenta de Amazon y veo que he comprado 54 libros (la mitad aproximadamente en las promociones que ofrecen los autores y que permiten conseguir de forma gratuita el libro). El más caro de todos ellos no supera los 6 euros. Desconozco si soy un usuario típico o no, pero sí que conozco gente que hace lo mismo que yo. Evidentemente el precio nos importa, y mucho.
Gastarme 3 euros en un libro electrónico no lo considero caro, más bien lo contrario. Gastarme 10 euros, sí.

Actualización: Al margen de los comentarios (seguramente lo más interesante del artículo) han ido apareciendo en distintos blogs enlaces a este artículo. Mi agradecimiento a todos los que nos han citado o enlazado. Intentaré ir poniendo aquí enlaces a sus artículos:

¿A cuánto el ebook? Por Lorenzo Silva en La mirilla.
Sobre el precio de los libros electrónicos, por Manuel Algaba en Ríos de tinta electrónica.

domingo, 31 de julio de 2011

Decálogo para elegir un lector de libros electrónicos

Publican en el blog de Luarna un interesantísimo artículo en forma de decálogo bajo el título de "Diez peligros a la hora de elegir un lector de libros electrónicos".

Me parece que está escrito en un tono muy sensato y didáctico y puede ser muy útil a la hora de pensar en qué lector comprar. Evidentemente se puede pensar que al venir desde Luarna puede ser tendencioso. Sinceramente a mi no me lo parece en absoluto aunque pueda haber ciertos puntos en los que discrepe del planteamiento, por eso yo también voy a aportar algo desde el punto de vista de alguien que dispone de un lector (un kindle en concreto) desde hace un año, y le ha sacado un, creo que, notable rendimiento.

Voy respondiendo punto por punto al decálogo que presentan en Luarna:

Primer peligro. Un dispositivo tiene que tener los más avanzados elementos tecnológicos
Comparto de todo punto lo dicho por Antonio, además creo que cuando nos planteamos la compra no siempre estamos seguros del uso que finalmente vamos a dar al dispositivo.
Como decía antes dispongo de un Kindle, así pues no hablaré de la pantalla tactil, y el wifi lo he utilizado para pasar algún libro y poco más, lo cierto es que he comprado en Amazon y tampoco hubiera sido ningún problema pasar el libro por usb, tal y como me ha sucedido cuando he comprado en Leqtor o en la propia Luarna. Seguramente si no lo tuviera lo echaría de menos, pero podría prescindir perfectamente del wifi.

Segundo peligro. Un dispositivo tiene que soportar el mayor número de formatos posible
Supongo que es una de las preguntas que nos hacemos todos cuando vamos a comprar un libro electrónico, pero al final toda la gente que conozco tenga uno u otro lector se apaña bien con su formato. Aunque Antonio habla más adelante de Calibre yo creo que es un software extremadamente sencillo, si me apuran diré que me parece bastante más complicado comprar un libro en formato epub con DRM que convertir de cualquier formato al que nosotros necesitemos. En cuanto a los libros "piratas" en formato fb2, supongo que se refiere a la página papyrefb2.net, que desde hace algún tiempo también los tiene en formato mobi, para el Kindle.
Seguramente tendrá razón cuando dice al querido comprador que no es un pirata, pero en más ocasiones de las debidas no hay otro camino si uno quiere conseguir determinados libros, así que en este punto no voy a sacar más punta.

Tercer peligro. Fijarse mucho en la máquina y poco en las funcionalidades del firmware de la misma.
Totalmente de acuerdo, lo importante va a ser la experiencia lectora, las chuminadillas y que sea bonito se lo dejamos a los fanboys de Apple, y que nadie se me ofenda.

Cuarto peligro. Fijarse mucho en la máquina y no en la calidad lectora de la pantalla
Tampoco nada que decir. Hasta hace muy poco solo teníamos a los Sony y al Kindle por encima del resto, hoy ya son más los dispositivos con una calidad excelente.

Quinto peligro. No tener en cuenta la ergonomía de los controles, sobre todo de los de paso de página
Cierto, aunque supongo que uno al final se acostumbra a lo que tiene sea mejor o peor ergonómicamente hablando.

Sexto peligro. Comprar un reader para algo distinto a leer literatura.
Supongo que lo del sexo peligro (así aparece en el artículo) será simplemente una errata y no una mala pasada que le haya jugado el subsconciente a nadie. Ahora fuera de bromas, un lector electrónico es para alguien que lee y que lee bastante. Si somos de los que leemos tres o cuatro libros al año tenemos cosas mejores, un tablet, un miniportatil... seguro que le sacamos más rendimiento y nos sentimos más felices. Comprar un cacharro para que vaya a coger polvo es una idea equivocada.

Séptimo peligro. Dejarse llevar por los consejos del vendedor de cualquier tienda
Cierto también, yo puedo dar fe de haber escuchado absurdas recomendaciones supongo que en muchos casos sin mala fe, pero cargadas del mayor de los desconocimientos. No soy ningún experto, pero es mucho mejor poder experimentar por uno mismo, y esto no siempre es fácil.

Octavo peligro. Comprar un Kindle porque es el dispositivo más fashion
Es posible que sea el más "fashion" pero es que también hay que reconocer que durante mucho tiempo ha ofrecido prestaciones que otros no ofrecían por un precio mucho más bajo, y la pela es la pela. Uno de los motivos por los que yo me decidí por este dispositivo en concreto hace ya casi un año fue por el precio, puesto en casa era cincuenta o sesenta euros más barato que cualquier otro dispositivo y cumplía muchas de las condiciones hasta ahora expuestas, excelente calidad de la pantalla y un servicio al cliente magnífico, ojo que en esto creo que Luarna no le va a la zaga. Mandé un correo el verano pasado solicitando información y me respondió el propio Antonio Quirós indicándome que la persona a la que me dirigía estaba de vacaciones y ofreciéndome información inmediata y de primera mano. En otra ocasión le pregunté a través de skype y me respondió de manera perfecta.

Es cierto que hoy Amazon está sujeto a su formato propietario, pero soy un firme convencido de que a no mucho tardar todas las editoriales van a poner su catálogo a disposición de Amazon de un modo u otro, simplemente porque es lo mejor para ellos, y de ello va a depender su futuro. En Luarna siempre se ha criticado el DRM, creo que con razón, pero es cierto que no les queda otra que pasar por el aro.

No quiero ponerme a defender a Amazon en este aspecto, más que nada porque no me llevo nada a cambio, pero creo que son los que mejor lo han hecho de todos.

Noveno peligro. Comprar un reader que no soporte Adobe DRM
Sí y no. Cuando uno ve que hay libros en formato electrónico más caros que en papel se le tambalean muchos de los palos del sombrajo, personalmente me hace pensar que hay alguien que quiere que esto no termine de despegar, no me trago otra posibilidad.
¿Cuántos libros podemos comprar en España en formato electrónico? Bastantes menos de los que podemos encontrar en "páginas amigas". ¿Y esto como se guisa?
Hoy en día comprar libros con DRM no es un proceso fácil, compárese por ejemplo con la compra de un libro en Amazon (protegido con su DRM pero invisible para el comprador).
¿Comprar un lector que soporte DRM me va a permitir por ejemplo comprar y leer cualquier libro de Pérez-Reverte? La respuesta es no, hasta hace menos de un mes no había nada "oficial" de este autor en digital.
Así pues comprar un lector que soporte DRM no me garantiza tener más donde elegir. Esto no es problema de Luarna, claro, es problema de la ceguera tan estúpida que mantienen la mayoría de las editoriales y autores, por eso siempre que sale este tema hablo de la apuesta de Lorenzo Silva o de Belén Gopegui. Para leer todos los libros de Silva no me hace falta un lector que soporte el DRM de Adobe.

Décimo peligro. Dejarse orientar por su nieto, que es un friky
De acuerdo también. Pero voy a poner un ejemplo. Mis padres tienen ambos un Kindle, les dejé el mío al poco de comprarlo, les dije que si les gustaba los Reyes les traerían uno. Al final pidieron dos, uno para cada uno de ellos, más que nada para evitar peleas. Se manejan con ellos estupendamente, es cierto que yo les paso libros directamente a través del correo electrónico y el wifi, pero el funcionamiento de cualquiera de estos dispositivos no es para nada complicado.
Otro ejemplo, mi hija mayor, siete años, está dando sus primeros pasos con la lectura. Coge el Kindle, lo enciende, busca su libro y se pone a leer.
¿Cuento un secreto? Creo que los Reyes este año van a traer un lector a casa para la peque, optaré por algo muy sencillo, manejable y barato. Las ideas de este artículo me ayudarán a tomar una decisión.


jueves, 31 de marzo de 2011

Libros electrónicos: Oferta comercial y redes P2P

Esta mañana a través de Twitter (@gozque) he llegado a un interesante estudio publicado en Anatomiteca con el título Libros electrónicos: Oferta comercial y redes P2P.

Los autores del estudio, José Antonio Cordón García, Raquel Gómez Díaz y Julio Alonso Arévalo, parten de la hipótesis de que las descargas de libros no tienen, a día de hoy, ni la relevancia ni la magnitud que pueden tener las de música o cine, y consideran que en gran parte están motivadas por la carencia de una oferta legal variada y actualizada, así como por las deficiencias de las plataformas de distribución y venta.

El estudio me ha parecido interesante porque muestra también la "otra visión", es decir no sólo la opinión de las grandes editoriales. Para los autores
"los cálculos efectuados sobre la influencia de las descargas en el mercado del libro impreso suelen partir de una hipótesis falsa: que la descarga de un libro digital en una red p2p (peer-to-peer, de usuario a usuario) se traduce en una compra perdida."
Es posible que en el mundo de la música esto esté más cerca de la realidad, pero yo coincido con los autores en que en el mundo literario las cosas son bastante diferentes.

En el estudio también se ponen en entredicho algunos de los datos del Observatorio de piratería y hábitos de consumo de contenidos digitales, impulsado por la Coalición de creadores e industrias de contenidos. Aunque desde este observatorio se habla de perdidas de más de 400 millones de euros a causa de las descargas de libros, eso implicaría según los autores que de no existir descargas la mitad de la población lectora compraría obras en formato digital, algo que evidentemente a día de hoy es impensable por multitud de factores.

Pero este estudio no se queda ahí, sino que va a lo que probablemente es el origen del problema, una oferta insuficiente o incluso nula de obras que puedan suscitar el interés de los potenciales compradores. Para ello se seleccionaron las obras más vendidas (y por tanto más susceptibles de ser "pirateadas") y se estudiaron dos canales para poder acceder a estas obras, la vía legal, paso previo por caja, de plataformas y librerías online y la "alternativa", redes p2p y lugares que informan desde dónde descargas estas obras.

Los resultados desde el primer momento resultaron significativos, muchas de las obras no eran accesibles desde la vía legal. En una segunda revisión, en la que se agregaron más libros, los resultados seguían marcando la misma pauta, y además se señala que todos los libros van "protegidos" por DRM y no se permite ni su copia ni su impresión. Además el precio de los libros está bastante alejado de lo que hoy por hoy están o estamos dispuestos a pagar los lectores.

Las conclusiones del estudio son palmarias, la oferta de libros electrónicos en plataformas de venta y distribución es escasa y las obras más vendidas en papel tienen poca presencia en formato digital, favoreciendo por tanto que los interesados acudan a lugares alternativos para hacerse con ellas.
Además la amplísima mayoría de las obras objeto de estudio llevan incluido el DRM, motivo que también puede hacer a los lectores recurrir a esas otras vías en las que estas limitaciones no aparecen.
Dicho esto me quedo con un comentario con el que me respondía Lorenzo Silva en su blog hablando del famoso DRM y las posibilidades del préstamo de los libros digitales:
Y José Luis, presta a tu familia, con mi bendición. De lo que se trata no es de evitar la solidaridad familiar, un valor maravilloso que debe seguir funcionando con el digital como funcionaba con el papel, sino otras cosas...

Dejo aquí el estudio completo en formato PDF