miércoles, 1 de septiembre de 2010

La nueva tendencia de digitalizar los libros que hay en casa

Me ha parecido muy interesante el artículo Digitalizar la biblioteca personal, una nueva tendencia publicado en El País por por Tomás Delclós en el que explica lo que se está convirtiendo en un hábito en Japón, la digitalización de la biblioteca doméstica. Esta práctica se empieza a conocer como jisui -significa cocinar tu propia comida- y está haciendo que se dispare la venta de escáneres de última generación, aparatos que permiten digitalizar en un único proceso las dos páginas de la hoja de un libro.

Según una encuesta realiza a 300 usuarios de iPad en Japón por la empresa Macromill y se encontró que el 20% de ellos había digitalizado alguno de sus libros y el 30% había pensado en hacerlo. Evidentemente a día de hoy digitalizar los libros que tenemos en casa no está al alcance de cualquiera, pero supongo que a no mucho tardar puede convertirse en algo habitual. Recuerdo cuando hace unos cuantos años pasé todos mis cd's de música a mp3, quizás lo próximo sea hacer algo similar con los libros...

En el artículo podemos leer -las negritas son mías- que
Según Mainichi Daily News, la empresa Jissen especializada en cortar libros tiene una demanda de mil a 1.500 títulos diarios. En el pasado, las peticiones procedían de clientes masculinos y para obras especializadas, ahora se ha incrementado la clientela femenina y para obras literarias. Algunas empresas ya ofrecen el servicio completo de digitalización amparándose en el derecho a la copia privada de una obra adquirida legalmente, aunque las compañías editoras consideran que comercializar este servicio va más allá del derecho reconocido a la copia privada.

Supongo que hay nuevo frente abierto para las sociedades de autor, editoriales y demás. ¿Tenemos derecho a digitalizar nuestros libros para leerlos en el lector electrónico? Evidentemente si me compro un libro nada ni nadie me impide prestar el libro a quién yo quiera y tantas veces como desee, supongo que con mi copia digital podré entonces hacer lo mismo, ¿o estoy equivocado? Aquí va a estar el quid de la cuestión, de hecho la razón de ser del DRM es exactamente esta, evitar que yo compre un ebook y lo pueda compartir por Internet, pero claro si soy yo quién digitaliza el libro ¿sirve para algo el DRM?

Se me ocurren algunas preguntas al respecto con sus correspondientes respuestas, ¿estaríamos dispuestos los usuarios a pagar dos o tres euros por la digitalización de un libro que tuviéramos en casa y que lleváramos a un comercio que se dedicara a este "nuevo negocio"? Si la respuesta es sí, supongo que algunos deberían echarse a temblar.
¿Habrá que pagar en breve un canon en los libros para cubrir la "digitalización"? Supongo que no, porque eso no haría más que precipitar los acontecimientos y terminar por hundir al sector editorial, pero no es algo descartable.
¿Podría crear la digitalización masiva de libros una nueva sociedad del conocimiento? Uff, difícil respuesta, pero apostaría por el sí.

Más información en eriginalbooks.com donde podemos conocer como son los aparatos que se utilizan para este propósito y cómo se ha llegado a crear una comunidad que se dedica a hacer sus propios escáneres domésticos.


Actualización: Gracias a un comentario en el buzz de Dubitador encuentro que hay más opciones interesantes para digitalizar los libros, os dejo su comentario y los enlaces que aporta:
Dubitador . - La mejor solucion que he encontrado combina un curioso programa y una camara de fotos.

El libro se puede sostener con las manos sobre la mesa, la camara toma una imagen de doble pagina, suena un ruidito o parpadea un led, se pasa la hoja... El programa separa las paginas y las alisa. Luego basta procesar las imagenes con un OCR. Aviso de que la revision por lectura y eventual arreglos de maquetado es un trabajo que cuesta y vale mas de lo que se suele pagar por el.

http://www.neoteo.com/snapter-convierte-tu-camara-en-un-escaner-14378.neo#

Digitalizando libros III

viernes, 27 de agosto de 2010

Menos face y más book


José Luis Orihuela publica en su blog una imagen de la inteligente y divertida campaña publicitaria que ha lanzado la cadena mejicana de librerías Gandhi.

Por cierto que sería bueno seguirla porque según la Encuesta Nacional de Lectura del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes los mexicanos leen 2,9 libros al año, mientras que los españoles andamos por los siete y los alemanes por 12.

Actualización: Por un comentario de Carlos Scolari en el blog de José Luis Orihuela vemos que el eslogan de la Feria del Libro de Buenos Aires 2010. Aquí dejo la imagen también...

jueves, 26 de agosto de 2010

Los lectores de libros electrónicos leen un 37% de media más que los lectores de libros en papel

Gracias a una entrada en el Twitter de @SPalazzi llego a la noticia de que los lectores de libros electrónicos leen 2,6 libros de media al mes frente a los 1,9 libros de media que leen los lectores de libros en papel. (Casi un 37% más). Esto no deja de ser más que un pequeño estudio hecho a 1200 personas y no hay que darle tampoco más importancia de la que tiene, pero creo que es significativo de por donde van los tiros en la actualidad.

¿Sorprendente? No, para nada. A día de hoy estos resultados se pueden considerar algo normal. Los lectores electrónicos poco a poco van popularizándose y cada día van teniendo precios más asequibles, con lo que es normal que los primeros usuarios de estos dispositivos sean/seamos "lectores compulsivos". Un lector electrónico es un aparato que no tiene sentido para aquellas personas que se leen cuatro o cinco libros en un año, pero para quién lee más de 20 o 25 libros al año la compra de un ereader se puede convertir en una inversión que va a amortizar muy rápidamente.

Al hilo de esto si que me gustaría señalar el desprecio que nos están regalando las editoriales a los que, según estos datos, podríamos ser considerados sus mejores clientes. Es posible que pronto empecemos a escuchar que las librerías y las editoriales empiezan a poner el grito en el cielo porque cae espectacularmente la venta de libros (caerá la venta, de eso no me cabe duda, pero no caerá el índice de lectura, de hecho posiblemente hasta aumente) y las culpas irán a los usuarios porque se ponen parches en el ojo, a Internet responsable de la distribución masiva de libros y hasta a Amazon... Tiempo al tiempo.

miércoles, 25 de agosto de 2010

¿Quién vende más libros electrónicos y por qué?

Antes de nada quiero dejar claro que soy de los que piensan que el iPad no es un lector electrónico, es verdad que puede hacer esa función y de una manera más o menos aceptable, pero no es ni su cometido ni lo que hace mejor. ¿Por qué digo esto? Creo que Apple si hace bien, mejor que nadie, algo es vender sus productos pero no es que los vendan ellos es que consigue que los vendan sus usuarios y eso es magnífico. Al final hemos entrado en una dinámica de discutir si el iPad es bueno o no es bueno como lector, si el iPad compite contra el Kindle o el Nook, si en el iPad se lee más o menos rápido (con un estudio hecho a una muestra de 24 personas).

No, no nos equivoquemos el Ipad es otra cosa. Aún así Steve Jobs, presumía de acaparar el 22% de las ventas de libros electrónicos. Mucho me parece, pero las empresas (todas en general) ni dan datos fiables ni información suficiente al respecto.

Hoy leía en AppleWeblog (Kindle Store 60- iBook Store 1) que Joe Konrath, joven escritor (y creo que hasta ahora bastante desconocido) de novelas de ficción, se planteó vender sus libros en la Kindle Store de Amazon y en la iBook Store de Apple al módico precio de 2,99$ (2,37 euros al cambio). A este precio, él consideraba que podría llegar a más lectores, que en definitiva es algo con lo que se conforman muchos escritores semidesconocidos. Este hombre se publica él mismo los libros sin necesidad de intermediarios, editores... En cada libro que vende consigue aproximadamente 2$ (el 70% del precio del ebook) mientras que si por ejemplo hiciera esto mismo a través de una editorial que le publicara en papel y el libro se vendiera a 10$ sólo se llevaría 80 centavos por libro. Me pregunto si algún escritor famoso, de esos que venden muchísimos ejemplares se ha planteado por un momento esta idea. Estoy seguro de que sí, y seguro que alguno está esperando que llegue otro a dar el primer paso...

Sigamos, que me estoy yendo del tema. Konrath ha publicado en su blog un artículo en el que dice que vende 200 libros al día en la Kindle Store y 100 libros al mes en la iBook Store, el resultado es que vende 60 libros para el Kindle frente a 1 libro para el iPad.

Creo que esto muestra bien a las claras que los que quieren (queremos) leer compramos un lector electrónico y no un iPad. El iPad puede ser genial y maravilloso para leer revistas en color, puede darnos una extraordinaria experiencia en la navegación web (eso el Kindle no lo hace) pero para leer libros no lo es.

lunes, 23 de agosto de 2010

Libranda. Muchos errores y pocos, poquísimos aciertos

Llevo algún tiempo dando vueltas al asunto Libranda, he ido escribiendo este artículo a saltos, leyendo a mucha gente que sabe bastante más que yo y que han ido publicando sus impresiones al respecto. Evidentemente hay opiniones para todos los gustos, pero por abrumadora mayoría ganan las que hablan mal o muy mal de Libranda.

Intentaremos empezar por el principio, ¿Qué es Libranda? Ellos mismos lo explican en su web:
LIBRANDA es una plataforma que ofrece servicios auxiliares para la comercialización de contenidos digitales y para la promoción de los mismos.

LIBRANDA actúa como un operador logístico que presta servicios de almacenaje y distribución digital a las editoriales y a las tiendas on-line. Su principal objetivo es poner a disposición de las tiendas on-line el contenido digital de las editoriales con las que trabaja.

Paralelamente, y con el fin de aportar valor tanto a las editoriales como a las tiendas on-line con las que colabora, LIBRANDA ofrece herramientas de marketing digital para la promoción y la difusión de sus contenidos.

El modelo de negocio de LIBRANDA permite respetar la cadena de valor del libro, promoviendo la labor cultural de los autores y agentes, de los editores y de los canales de venta del libro. En este sentido, LIBRANDA no vende directamente al público final. La labor de venta la desarrollan las tiendas on-line.

Así que la primera idea que teníamos la mayoría se nos viene abajo. Libranda no vende directamente, simplemente presta servicios de "almacenaje y distribución digital" a editoriales y tiendas on-line. ¿Almacenaje? ¿Significa eso que tienen locales donde guardan discos duros con los ficheros? ¿Distribución? ¿Significa eso que cuando alguien compre un libro van a llamar al mensajero para que me lo lleve en un cd o mejor me lo envían por correo electrónico que es más moderno?

¿Qué sentido tiene una web abierta a todos? ¿no habría sido más barato una intranet a la que sólo tuvieran acceso editores y libreros, por mucho que yo no entienda qué pintan los libreros en esta historia?

En libros.soybits.com (Terremoto Libranda) lo explican así:
La puesta de largo de Libranda ha puesto en evidencia muchos de los problemas del sector en España. Sin pretenderlo, Libranda se ha convertido en el hashtag del despropósito, de la falta de comprensión del mercado y del divorcio de los lectores.

Bien es cierto que Libranda es un distribuidor digital y no una tienda, una confusión causada por su estrategia de comunicación y el planteamiento de su web. Pero también es cierto que replicar el papel del distribuidor físico en el negocio digital es rematadamente absurdo. Y es aquí donde comienzan, a mi juicio, todos los males.

En @gozque (Libranda: ángeles y demonios) hace un resumen de lo positivo y lo negativo que trae esta plataforma, pero el resumen es bastante certero:
Creo sinceramente que muchas de las críticas contra Libranda son injustas para las librerías, que son las que al fin y al cabo tendrán que vender los libros, y para los editores, que han confiado en la plataforma la gestión de su catálogo. Algo que debería haber sido una gran noticia se está convirtiendo en una bola de nieve negativa que será perjudicial para los agentes que estamos implicados en este sector y si se le sigue dando la espalda a los lectores el esfuerzo económico será en balde y terminaremos promoviendo los “mercados paralelos” del libro.

En el blog de Ediciona (Los errores de Libranda: tres en uno) coinciden con la mayoría en señalar los defectos de la plataforma. Ante la pregunta retórica de ¿por qué Libranda genera tanta animadversión? responden con tres puntos clave: Afán de protagonismo de sus miembros, una desacertada campaña de comunicación y un sitio web que confunde.

Coincido plenamente con Caldero de Munias (Libranda: las cosas no se hacen así):
Pues la cuestión es que ha aparecido una plataforma española dedicada al libro electrónico. No parece una mala noticia, sino más bien todo lo contrario ... hasta que empezamos a ver un poco lo que parecer ser. Curiosamente, no es una plataforma que se dedique a vender libros electrónicos como podría parecer lógico, sino que es ... una plataforma destinada a vender libros a las librerías. Esto podría ser más o menos lógico para el caso de libros en papel, soporte físico, CD, DVD, esculpidos en piedra berroqueña, papiro, pergamino, cuneiforme en tablillas de barro ... cosas que implican una cadena de producción y distribución pero ¿para libros electrónicos? no lo entiendo.

Aún no hemos hablado de los precios y quizás hablar de Libranda no tendría que llevarnos a hablar del precio de los ebooks (en el sentido de que ellos no venden directamente) pero nos ha servido para ver cuál es la realidad del sector. Y nos demuestran que en el precio también se equivocan, hay cosas que, maldita la gracia, pero invitan a sonreir ¿cómo es posible que haya libros que sean más caros en formato electrónico que en papel? Ejemplo tomado de El Corte Inglés:
Los tigres de Mompracem, formato papel 10,50€
Los tigres de Mompracem, formato electrónico 13,33€
Reir por no llorar. Aunque justo es reconocer que en Anatomía de la edición (Los precios de los ebooks en España y en el resto del mundo) consideran que los precios no son tan distintos. Cierto es que la muestra tomada es bastante pequeña, pero su conclusión es que:
Un análisis más detallado podría arrojar alguna otra conclusión pero después de nuestro análisis podemos afirmar que los precios propuestos por editores que participan en Libranda siguen un modelo de precios conservador pero similar al que usan en otras plataformas.

En la Bitacora del Minotauro (El asedio a Libranda) defienden a Libranda:
Me había propuesto no hablar de Libranda, pero en dos días he visto como las críticas que ha recibido son tantas, a veces tan exageradas y tan injustas y a veces partiendo de cierto desconocimiento (por ejemplo porque algunos creen que Libranda es la primera plataforma digital de libros electrónicos), que al final me veo en la obligación de hacer algo que hace un par de días no imaginaría que haría: defenderla
Aunque lo cierto es que reconocen los errores que más o menos todos hemos señalado su resumen final es realista:
En general he leído muchas críticas, algunas injustas, que me dan la sensación de que estábamos esperando a que arrancara Libranda para despellejarla. No digo que sea perfecta, pero igual que dije en su momento que tampoco entendía tanta expectativa con ella (hay quizá ha estado parte del problema, la mucha expectacía que se ha levantado), porque no era nada nuevo, ya que existían otras plataformas y sobre todo que Publidisa llevaba haciendo lo mismo años, también digo ahora que lo que ofrece es la posibilidad de tener libros electrónicos de grandes editoriales , algo que muchos lectores reclamaban, y que por tanto los lectores debemos alegrarnos de este paso que aunque pequeño y quizá imperfecto puede ser el primer paso con el que empiezan todos los largos caminos. Ya lo tenemos, está ahí, no es perfecto, pero mejorará, y mejorará gracias a las críticas (sobre todo las constructivas) y a que el sector del libro electrónico coja empuje y se pueda permitir ciertos cambios, como bajar precios. Creo que Libranda es una buena noticia, como lo han sido en su día todoebook, leqtor, edi.cat, amabook,edibooks, luarna, bubok, y todas las editoriales y plataformas que llevan vendiendo libros electrónicos desde hace años.

Bienvenida pues Libranda, y ojalá que tenga éxito porque eso animara a más editoriales y a más lectores a leer en digital.

En Kindle man (¿realmente creéis que nos vais a engañar?) hacen un análisis bastante demoledor, quizás en algún momento excesivo en la forma y plantean una hipótesis que de ser cierta no dejaría de ser preocupante:
¿Sabéis a qué me lleva todo esto? Pues pese a no ser de los que creen en las teorías conspiroparanoicas, a creer en una de ellas.

Las editoriales han creado una plataforma de venta de libros electrónicos, pero la piratería sigue aumentando y las ventas son testimoniales, ergo dentro de algún tiempo irán a llorar a los del culo bajado y aceitado y a los de la grabadora y la cámara, a decirles que tenían razón, que en España la piratería es algo terrorífico y que hay que luchar en su contra. Claro, no se tendrá en cuenta el pésimo diseño realizado adrede, los altísimos precios y la inexistente oferta. No, eso no cuenta.

Lo malo es que tanto los medios de comunicación como los politicastros harán causa conjunta, o bien por interés o bien porque no tienen ni puta idea de lo que están tratando.

Pero desde luego, al paisano de a pie, al que realmente compra (o en mi caso compraba –ya os contaré sobre esto) libros, no. A nosotros no nos engañáis y, como ya he dicho otras veces, daros cuenta que somos los que con nuestros desembolsos hacemos que vosotros tengáis yates, apartamentos y querindongas.

viernes, 20 de agosto de 2010

¿Se impone la tecnología?

Un poco de humor para terminar la semana nunca viene mal. Encontré esta viñeta en el blog de la Biblioteca de la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Salamanca.


Quizás las editoriales deberían mirar por ahí ;)

lunes, 16 de agosto de 2010

¿Qué es literatura?

Al hilo de un artículo publicado ayer en El País me ha surgido la siguiente pregunta. ¿Qué es literatura?

En el artículo en cuestión, La lección de Tolstoi, escrito por Eduardo Lago, escritor (ganó el premio Nadal en 2006) y director del Instituto Cervantes de Nueva York, el autor comienza diciendo lo siguiente:
Hace unos días, durante la presentación de una novela mía recientemente traducida al serbio en la librería Dereta de Belgrado, una periodista me preguntó si creía que los best sellers acabarían con la literatura. "No", respondí inmediatamente, "los best sellers no son literatura, de modo que no puede haber sustitución".

Para Lago los best sellers pueden ser novelas pero no son literatura y pone un ejemplo:
la distinción tan útil como sutil de que se sirve el suplemento de libros que publica The New York Times los domingos para desgajar de entre los títulos más vendidos una categoría aparte que aparece directamente bajo la rúbrica de Ficción para el mercado de masas.

El éxito de este tipo de libros radica, según el autor, en que están hechos únicamente para entretener, para hacer pensar lo menos posible, productos ligeros que no dejen huella.

Personalmente discrepo del autor, yo creo que un best seller también es literatura. Si no hubiera sido por esos best seller quizás hoy no me gustaría leer, cuando era niño he disfrutado veranos enteros con las obras de Verne, de Alejandro Dumas, con los corsarios y piratas de Emilio Salgari... Posiblemente eran libros escritos para entretener, para pasar el rato, pero consiguieron que me enganchara a la lectura. Hoy los niños no leen tanto, cierto es que tienen muchas cosas con las que entretenerse, pero luego cuando llegan al colegio y les obligan a leer literatura en mayúsculas muchas veces se encuentran con que ni están preparados, ni les gusta, ni lo entienden. Al final muchos terminan aborreciendo la lectura y a ellos ni best seller ni literatura de la que le gusta al señor Lago.

Yo no creo como dice el autor que la función de la verdadera literatura sea indagar acerca del sentido más profundo de la existencia: de nuestra existencia, en toda su complejidad. Si un autor quiere que pasemos un buen rato está en su derecho y por eso no deja ser literatura.

Se puede disfrutar leyendo un libro de Ken Follet o leyendo a Tolstoi, lo importante es disfrutar.

A veces pienso que este no deja de ser un tema recurrente todos los veranos cuando los medios tienen menos cosas para llenar sus periódicos, que hable un sesudo analista, que nos deje a la mayoría por tontos y que demuestre que él sí que sabe...